-¿ Y qué hay de malo en necesitar?
-es difícil de explicar.
Mamá lo sabe todo, menos las cosas que no recuerda bien o algunas que no puedo entender porque soy demasiado pequeño.
-Las muelas no me duelen tanto si dejo de pensar en ellas- me dice.
-¿y eso cómo puede ser?
-Se llama control mental. La mente es muy poderosa y si no pensamos en algo, dejamos de darle importancia.
Cuando me duele cualquier trocito de cuerpo de mi cuerpo, siempre le doy importancia. Mamá me frota el hombro.
Aunque no me duele , me gusta igual.
Todavía no le cuento lo de la telaraña. Qué raro tener un secreto que es mío y no de de Mamá. Todo lo demás es de los dos. Supongo que mi cuerpo es mío y también las ideas que pasan dentro de mi cabeza. Pero mis células nacieron de sus células, así que de alguna manera soy suyo. También le cuento lo que estoy pensando y ella me dice lo que está pensando, cada una de nuestras ideas saltan a la cabeza del otro, igual que cuando pintas azul encima del amarillo y sale verde.
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